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1. ¿Qué es el Diputado de Distrito?
El diputado de distrito, llamado más técnicamente sistema de distrito uninominal, es una fórmula electoral en la que el votante elije a un único candidato por cada circunscripción electoral, al ser éstas muy reducidas con el objetivo de que los candidatos, al no poder camuflarse bajo las listas de partido, deban presentarse a la elección personalmente, quedando a la luz de los electores sus atributos y desventajas.
2. ¿Es diputadodedistrito.es un movimiento contra los partidos políticos?
No, en absoluto. DdD considera a los partidos políticos herramientas necesarias de la sociedad. Sin embargo, se manifiesta rotundamente contra la partidocracia, es decir, contra el hecho de que las cúpulas de los partidos políticos secuestren la libertad política a los ciudadanos.

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3. ¿Por qué es necesaria la figura del Diputado de Distrito en España?
Porque parte de la base de que es el ciudadano la piedra angular del nuevo orden de poder que se ha de configurar en España.

Al no existir las listas de partido y al presentarse cada candidato personalmente, el ganador es plenamente consciente de que el escaño se lo han otorgado los ciudadanos de la circunscripción por la que ha salido elegido y no su partido político. Con éste podrá compartir planteamientos generales, pero a lo largo de la legislatura el diputado tendrá mucho más en cuenta las promesas electorales realizadas y la opinión de sus votantes que lo que le indique el jefe de su partido. Dicho de otro modo, para defender su escaño y su sueldo, los representantes escucharán en todo momento a sus votantes

El diputado de distrito es la única forma verdaderamente representativa de los ciudadanos y la única que elimina de raíz la perversa partidocracia. Las cúpulas de los partidos políticos, al no tener la facultad de incluir o excluir de las listas a los candidatos dejan de concentrar en ellas el poder omnímodo que les caracteriza actualmente.

4. ¿Cómo se establece el control al Diputado de Distrito por parte del ciudadano?
En primer lugar, los ciudadanos eligen a la persona, no a una lista impersonal de candidatos habitualmente desconocidos para el votante.

Durante el mandato, los votantes tienen la posibilidad de revocar el mandato concedido al elegido, es decir, el acta de diputado, mediante una votación respecto a la cual es necesario un alto quórum para activarla y una mayoría cualificada para destituirle. De este modo no puede desviarse flagrantemente de sus promesas, ésa es la esencia de la representación.

Finalmente, vuelven a ser los electores en las siguientes elecciones los que decidirán si el diputado ha cumplido con el mandato otorgado o si por el contrario ya no es digno de renovar el cargo.

5. ¿Cómo se solucionan las desventajas que le atribuyen?
En ocasiones se critica al diputado de distrito por ser un sistema mayoritario que deja sin representación a distintos sectores y colectivos sociales. La solución es la doble vuelta, de manera que al quedar finalistas sólo dos candidatos, el ganador siempre lo hará por mayoría absoluta. Entre la primera y la segunda vuelta, los finalistas han podido llegar a pactos programáticos con los que no han pasado para recibir su apoyo y así recoger en su programa las demandas de sus simpatizantes.
Pero la respuesta más contundente reside en el hecho de que los diputados salidos del llamado sistema proporcional de listas de partido no representan en modo alguno a sus votantes sino a las cúpulas de los partidos que los han incluido en sus listas, que obedecen servilmente como hemos podido comprobar a lo largo de estos casi cuarenta años de partidocracia. La aludida proporcionalidad del sistema de listas sólo sirve para que los partidos se repartan el Parlamento proporcionalmente a su cuota. Pero como cambiar de partido es mucho más difícil que cambiar de personas si uno y otra fallan al elector, los partidos nunca pagan en su justa medida las consecuencias de dar la espalda a la sociedad. En realidad no han de hacerlo, porque no les representan. El diputado de distrito corta de raíz estas malas prácticas que terminan pervirtiendo todo el sistema democrático con las consecuencias que conocemos.
6. ¿Tiene ideología el Diputado de Distrito?
La fórmula electoral del diputado de distrito carece de toda ideología y es completamente transversal. Lo defienden personas conservadoras, liberales, centristas, socialdemócratas, socialistas, etc., porque sólo alude a las reglas en virtud de las cuales los candidatos son elegidos por los ciudadanos.
7. ¿Qué países cuentan con la figura del Diputado de Distrito?
Alguna virtualidad tendrá el diputado de distrito cuando los países que han sido la cuna de la representación y de la democracia lo conservan. Reino Unido, E.E.U.U., Francia, Canadá no son países sospechosos de no amar la libertad política de su pueblo.
8. ¿Cómo se puede aplicar en España?
Es necesaria una reforma constitucional “blanda” y la modificación de la ley electoral.

Para implantar la figura del diputado de distrito en España es necesario modificar la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General para establecer circunscripciones uninominales a lo largo y ancho del todo el territorio español. Actualmente, el artículo 68.1 de la Constitución española de 1978 permite componer el Congreso entre 300 y 400 diputados.

También es preciso realizar una reforma blanda de la Constitución española. En concreto, del artículo 68.2, que reconoce la provincia como circunscripción electoral, y del 68.3, que establece la proporcionalidad como regla electoral.

Para modificar la Ley electoral es necesario la mayoría absoluta del Congreso (art. 81 CE). La reforma llamada “blanda” precisa, en virtud del art. 67 CE, de una mayoría de 3/5 de cada una de las Cámaras y de un referéndum si lo solicita una décima parte de los miembros de cualquiera de las Cámaras.

Para implantar el senador de distrito uninominal también habría que modificar el art. 69 de la Constitución, pero dada la ineficiencia del Senado actual, no se considera imprescindible.

9. ¿Con qué problemas nos podemos encontrar para su aplicación?
El enemigo del diputado de distrito es precisamente lo que éste elimina con su implantación: la partidocracia. No los partidos, éstos siguen existiendo en el sistema uninominal sino el poder de las cúpulas que anula el vínculo votante/diputado. Por eso es necesario un movimiento que parta de la sociedad civil y que no aspire al poder para exigir su implantación.
10. ¿Es diputadodedistrito.es un partido político o aspira a serlo?
No, en modo alguno. Este movimiento se disolverá cuando haya logrado su objetivo y el diputado de distrito sea una realidad.