En su columna de El Español, el periodista, tomando como base el conocido opúsculo de Simone Weil, “Nota sobre la supresión general de los partidos políticos”, extrae como moraleja el perjuicio para la libertad, especialmente la de pensamiento, que supone la tendencia totalitaria de los partidos políticos y la contaminación que su existencia ha supuesto para la atmósfera intelectual de nuestra era.

La intelectual de origen judío llegó en 1943 a la conclusión de que “la supresión de los partidos sería un bien casi puro”. No es ése el criterio de DdD. Sin embargo, siguiendo también la senda marcada por los intelectuales de principios del siglo XX, en concreto de Robert Michels, creemos que los partidos son estructuras con una marcada tendencia a la oligarquía, a establecer su ley de hierro sobre la organización de modo que la libertad interna de las bases queda francamente reducida. Pero al mismo tiempo, entendemos que los partidos son herramientas útiles de canalización de las aspiraciones de la sociedad hacia el Estado, por lo que su existencia debe quedar garantizada.

Ahora bien, entre la garantía constitucional de su existencia y la convicción de que la naturaleza de su organización es difícilmente democrática existe una vía que consiste en suprimir su monopolio de la acción política, de modo que por un lado, sean los ciudadanos quienes tengan la “sartén por el mango” a la hora de poner y deponer individualmente a todos y cada uno de sus representantes, y de otro, sean éstos, los representantes, quienes al constatar el vínculo directo con sus electores y no con el partido, entiendan que tienen unida su suerte a los intereses de los ciudadanos.

Existe, como en este movimiento bien conocemos, una figura capaz de compatibilizar la existencia de los partidos con la libertad política de los ciudadanos. La circunscripción uninominal o el diputado de distrito. Porque los partidos han de tener la posibilidad de existir. Pero jamás han de disponer del poder omnímodo que muchos sistemas políticos, entre ellos el nuestro, les confiere.

Sigamos luchando por su instauración.

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